MUCHAS GRACIAS

Muchas gracias a los líderes de los sindicatos y las organizaciones afiliadas que me han propuesto para la Secretaría General de CSI, y muchas gracias también a los que han expresado su voluntad de votarme en el próximo Congreso de la CSI.

Gracias por confiar en mí, por respaldarme y compartir mi visión sobre el futuro de la CSI.

Igual que vosotros yo también soy sindicalista y he pasado la mayor parte de mi vida luchando por los derechos de los trabajadores, intentando aumentar su poder de determinar sus condiciones de vida y de trabajo mediante la negociación colectiva, y también de influir en las políticas económicas y sociales.

Vosotros y yo estamos de parte de los trabajadores y queremos que el futuro de nuestras sociedades se fundamente en el valor y la dignidad del trabajo.

Estamos de parte de los que padecen las consecuencias más graves de la globalización, la crisis financiera, la codicia de las empresas.

Hoy en día esta gente – nuestra gente – debe afrontar ataques más duros, creciente desigualdad, falta de protección social, sobre todo los más vulnerables.

Las políticas neoliberales también han contribuido a dividir a los trabajadores. Ahora vemos a nativos contra inmigrados, trabajadores afiliados a sindicatos contra a los no sindicalizados, trabajadores informales contra trabajadores formales, el Sur contra el Norte.

Ya es hora de acabar con toda división, es tiempo de cambiar.

Tenemos que ser unidos si realmente queremos una CSI fuerte, un movimiento sindical beligerante, capaz de retar el capitalismo global y diseñar nuevas políticas, más justas y sostenibles.

Las instituciones financieras cambiarán de estrategias sólo bajo la presión de los trabajadores, movilizados y coordinados a escala nacional, global y regional en el marco de una estrategia de cambio compartida.

Vamos a luchar para que los derechos laborales lleguen a ser prioritarios en cada rincón del planeta, vamos a luchar para que la libertad de asociación y el derecho de huelga tengan vigencia en todos los países del mundo.

Tenemos que volver a ejercer nuestro poder de organización del trabajo y negociación colectiva en todos y cada uno de los países del mundo, en todos y cada uno de los centros de trabajo.

La CSI que queremos está basada en la unidad, la confianza, la gobernanza democrática y transparente, y la participación.

Queremos que la CSI, en cuanto propiedad de sus afiliados, tome decisiones compartidas y transparentes, influyendo en su vida laboral de todos los días en el interés de todos los hombres y las mujeres que trabajan.

Para ello, necesitamos las ideas y el respaldo de todos y cada uno de sus afiliados.

Empecemos ya a trabajar juntos.

Susanna Camusso