Biografía

Susanna Camusso nació en Milán en 1955. Última de cuatro hermanas, tiene una hija, Alice.

Su entrada en el movimiento sindical se produce en los años 70, cuando una fuerza organizadora renovada, con una formulación innovadora de la negociación colectiva, atrajo a jóvenes e intelectuales a las organizaciones obreras.

En 1975 se convierte en dirigente sindical de la FLM (federación sindical unificada de metalúrgicos) en Milán. A partir de 1997 continúa con su actividad en puestos directivos de la FIOM, la federación metalúrgica de la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL).

Durante los primeros años fue responsable de formación de trabajadores y cuadros sindicales, actividad que reforzó su convencimiento en la importancia de garantizar, a través de la negociación colectiva, la formación para el aprendizaje y una educación pública de máxima calidad que permita a los y las trabajadoras enriquecerse culturalmente y tener su propia opinión.

Una vez elegida en la comisión ejecutiva nacional de la FIOM, se ocupó de la evolución de los sectores de automoción y acero, así como del desarrollo global de mercados y procesos de producción. Como dirigente sindical, se enfrenta al reto de la organización del trabajo, modelos salariales, estrategias industriales, reestructuración de empresas y renovación de sectores golpeados por la crisis.

Contribuyó de manera decisiva a la decisión de la FIOM de afiliarse a la Federación Internacional de Trabajadores de las Industrias del Metal (FITIM) y a la Federación Europea del Metal (FEM), y defendió vehementemente la afiliación de la CGIL a la Confederación Europea de Sindicatos (CES) y a la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL), una vez su organización se hubo desafilado de la Federación Sindical Mundial (FSM).

En 1997 es elegida secretaria general de la FLAI, la Federación Agroalimentaria de la CGIL en la región de Lombardía (FLAI CGIL), en medio de una transformación masiva del sector. Susanna negoció importantes acuerdos con un enfoque moderno, que relacionaba negociación colectiva, protección del medio ambiente y nuevos estilos de consumo y producción rural.

En 2001 resulta elegida secretaria general de la CGIL Lombardía, la mayor organización territorial de la CGIL, convirtiéndose en la primera mujer en liderar a casi un millón de trabajadoras, trabajadores y pensionistas.
En 2008 se traslada a Roma tras pasar a ser miembro de la comisión ejecutiva nacional de la CGIL, responsable de negociación colectiva y políticas industriales.

En 2010, y con casi el 80% de los votos, se convierte en la secretaria general de CGIL, la primera mujer en la historia del movimiento sindical italiano en ostentar esta posición; en 2014 es reelegida para un segundo mandato.

Su gestión durante estos ocho años ha coincidido con la crisis financiera, económica y social más importante y que ha conllevado el desmantelamiento la representación política del país, el despertar de proteccionismo y estallidos xenófobos y el socavamiento del diálogo social y la negociación colectiva.

Pese a ello, el movimiento sindical italiano no experimentó una caída en su afiliación, sino que se abrió y enriqueció de cientos de miles de personas migrantes, y trabajadoras y trabajadores atípicos y precarios.

Bajo su liderazgo, y gracias a los acuerdos firmados, los trabajadores y trabajadoras han sido protegidos del riesgo de exclusión laboral y del cierre de grandes y medianas empresas, al tiempo que el diálogo entre las principales centrales sindicales italianas volvía a la normalidad.

La CGIL, la CISL y la UIL, juntas, han renovado todos los convenios colectivos nacionales y firmado con las organizaciones patronales importantes acuerdos sobre representatividad y reforma del modelo de negociación colectiva, incluyéndose, por primera vez, el compromiso de involucrar a representantes de las y los trabajadores en decisiones estratégicas de las empresas.

Uno de los logros de los que Susanna Camusso se siente especialmente orgullosa es la nueva ley de 2016 contra la intermediación ilegal de empleo en la fuerza de trabajo, una legislación consensuada entre sindicatos y Gobierno.

En el peor momento de la crisis, la CGIL desarrolla el conocido como “Piano del Lavoro” (Plan de trabajo), un proyecto de política económica, oposición al enfoque liberal, basado en el empleo y el potencial sin explotar de Italia.

Ante el ataque a los derechos, la desestructuración de trabajo, el aumento de la precariedad laboral o las leyes hechas para socavar los convenios colectivos, la CGIL presentó un ambicioso programa llamado “Carta Universal de los Derechos Laborales”, que establecía indicadores a los que todos y todas las trabajadoras tienen derecho, ya provengan de la economía formal o informal.

La carta se presentó a millones de trabajadores en una consulta extraordinaria llevada a cabo en más de 50.000 asambleas en lugares de trabajo, y se acabó convirtiendo en un proyecto de ley avalado con el apoyo de más de 1,3 millones de firmantes.

Durante el mandato de Susanna Camusso se ha llevado a cabo una renovación generacional de la CGIL y promocionado a mujeres a las principales posiciones de la organización.

Como defensora de los derechos de las mujeres fundó “Usciamo dal Silenzio” (Salgamos del silencio), movimiento que organizó un mitin en Milán, en 2006, que consiguió reunir a más de 200.000 personas en apoyo de los derechos y libertades de las mujeres y de la ley de interrupción voluntaria del embarazo. La misma experiencia se repitió el 13 de febrero de 2011 a través del comité “Se non ora, quando?” (si no es ahora, ¿cuándo?), con mítines organizados por toda Italia y que contaron con la participación de cientos de miles de personas reclamando el respeto a la dignidad de las mujeres.

Convencida europeísta, Susanna Camusso ha sido siempre un apoyo firme del movimiento sindical internacional para la protección de los derechos fundamentales de las y los trabajadores.

Ha hecho campaña por la sostenibilidad social y medioambiental de la economía mundial, abogando por el desarrollo de las gentes del hemisferio sur y por la eliminación de las desigualdades y la discriminación. Apoya plenamente el diálogo entre los pueblos, el movimiento por la paz, un papel más activo de las instituciones internacionales, así como la justicia social en un mundo globalizado.